
Antonio Alcaraz, artista plástico y catedrático de la Universitat Politècnica de València, trabaja desde hace décadas en torno a la arqueología industrial. Esta exposición, concebida para la Galería Alba Cabrera de Valencia, presenta su último proyecto monográfico dedicado a la ya abandonada Papelera San Jorge de Xàtiva.
No es la primera vez que Alcaraz documenta el patrimonio industrial valenciano y, en particular, las fábricas de papel, como muestran sus trabajos sobre la papelera de Burriana o la zona industrial del Molinar de Alcoy. La muestra reúne además algunos de sus proyectos más recientes vinculados a la edición y a las publicaciones de artista, un ámbito en el que cuenta con un amplio reconocimiento como docente e investigador.
La exposición incluye, además de la serie fotográfica dedicada a la Papelera, la publicación Asimetrías editada por La Zúa (Cuenca), que contiene siete grabados originales y fue presentada en ARCO 2026. Su proyecto expositivo más reciente, Paisatge entròpic, pudo verse en la Galería Cànem de Castellón.
La obra de Antonio Alcaraz se centra en paisajes industriales abandonados, espacios periféricos y terrenos degradados que han perdido su función original y la estructura que les daba sentido. Su propuesta se articula mediante composiciones (a)simétricas que buscan el equilibrio a partir de la tensión y la desigualdad visual, generando imágenes dinámicas que dialogan con el lenguaje fotográfico, pictórico y del dibujo.
Aunque la fotografía documenta el estado actual de fábricas, puentes, viaductos, chimeneas o depósitos, las piezas trascienden el registro documental mediante recursos plásticos y materiales industriales. Estos elementos evocan plantas arquitectónicas y funcionan como marcos tridimensionales para imágenes realizadas sobre soportes translúcidos, en ocasiones retroiluminados.
La investigación artística de Alcaraz pone el foco en el valor estético, histórico y social de la arquitectura industrial, un patrimonio frecuentemente amenazado por intereses económicos y procesos de transformación urbana. El registro fotográfico se convierte así en memoria y testimonio de espacios en riesgo de desaparición.
Desde su formación en Bellas Artes, el artista ha mostrado un especial interés por reinterpretar la dureza estructural de la industria y dotarla de una dimensión plástica y sensible. La arquitectura industrial aparece entonces como un paisaje en continua reconstrucción, donde los grandes complejos fabriles —ya sin función o a punto de perderla— se convierten en protagonistas de una narrativa visual sobre el tiempo, la materia y la ciudad.
Antonio Alcaraz cuenta con una dilatada trayectoria expositiva y su obra forma parte de destacadas colecciones de museos e instituciones.